Trabajemos por una Verdadera Inclusión

Trabajemos por una Verdadera Inclusión

Dar respuesta a la diversidad, modificando conceptos de forma consciente y deliberada por romper el supuesto de homogeneidad es un verdadero reto de responsabilidad social que tenemos todas las personas.

Para el 2030, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se encuentra el que logremos como humanidad potenciar y promover la “inclusión social, económica y política de todas las personas, independientemente de su edad, sexo, discapacidad, raza, etnia, origen, religión o situación económica u otra condición.”  Sin embargo, esto suena muy realista e interesante, pero pareciera que en medio de una sociedad que se mira solamente ella misma, la otra persona se hace difusa en el día a día en medio de nuestro entorno, nos autodenominamos inclusivos pero nuestras acciones difieren de lejos de nuestras palabras.

En estos días nos saludaron con un “¡Buenos días querides!”, sabemos que la intención fue hacernos incluidos a los miembros del equipo, sin embargo, en las redes sociales nos encontramos con la siguiente reflexión, de un autor que desconocemos:

“La verdad es que me enerva el “TODES”, como si hablando así, se marcara alguna diferencia. Una “E” no te hace “inclusivo”. El otro día me senté en un restaurante con una amiga. Llegó la encargada de atendernos, nos saludó con una sonrisa y se dio el siguiente diálogo:

– ¡Hola chiques!

– ¿Chiques? -Le dije yo, también con una sonrisa.

– ¡Así es, somos un restaurante inclusivo! (dijo con orgullo).

– Mira que bien, estupendo entonces, porque en un rato vendrá un amigo que es ciego. ¿Tienen la carta en Braille?

– Ay no, eso no tenemos.

– Ah ok, también viene una amiga, pero viene con su hija que es Asperger. ¿Carta con pictogramas para la gente con autismo, tienen?

– No, perdón… me dijo visiblemente nerviosa.

– No te hagas drama, suele pasar. Me imagino que lenguaje de señas para los clientes sordos deben saber… ¿Cierto?

– Un amigo vendrá con su silla de ruedas …supongo que tienen rampas y pasillos donde se pueda desplazar o el baño está adaptado para personas con movilidad reducida.

– La verdad me estás matando… me contestó sonriendo nerviosa.

Ella ya no estaba cómoda, sonreía con vergüenza, un poco de culpa, y un poco de malestar también. Y ahí le dije:

– No te preocupes, suele pasar. Pero entonces lamento contarte que no son un local inclusivo, son un local que forma parte del triste relato que está de moda. En el caso de tu local, esta gente no podría hacer algo tan básico como comunicarse y pedir de comer o beber.

¿Quieres ser inclusivo? Incluye a todos ellos, y todos los que el sistema directamente no da lugar. Es difícil, si y mucho, pero no debemos ser tan hipócritas como sociedad… ¡Una E no te hace inclusivo!

La configuración de los discursos suele ser acompañadas de acciones, tener relatos de moda, no genera decisiones reales de responsabilidad, pero el tratar al otro como nos gustaría ser tratados nosotros, allí realmente comienza a existir una verdadera inclusión, ponernos en la situación que otra persona está viviendo como si fuera la nuestra, nos debería llevar a trabajar para que la heterogeneidad que tenemos como humanos pueda ser valorada y que la gestión que realicemos desde el ámbito o entorno en el que nos movemos, evidencie la verdadera inclusión con acciones y no con el juego de las palabras.

– Development Team – Nabi Consulting 

Giovanny Paredes Alvarez– CEO Nabi Consulting 

You may also like these

en_USEnglish