La vulnerabilidad hace parte de la misma esencia del ser humano, pero aceptarlo, identificarlo y encontrarlo, requiere que en la vida nos enfrentemos a situaciones que nos lleven a reconocerlo.
Un día descubres que tu estado emocional sube y baja como un yo- yo, de acuerdo a lo que hacen y dicen los demás, y te sorprendes, ¿dónde quede yo que era tan controlada, tan valiente ante la vida? estas vulnerable y no lo puedes creer, el dolor aflora a borbotones, y te subes a un árbol a llorar y llorar, no puedes evitar dolerte por lo hicieron o dejaron de hacer personas significativas para ti.
De pronto te encuentras nadando en un rio de dolor, y que estas siendo una PAS, Persona Altamente Sensible, en que no solo te sientes devastado, sino también te pones en la posición del otro y sientes su dolor como propio, entonces el dolor es inmenso, es el tuyo y el del otro, con el agravante de que la experiencia actual, llámese de rechazo, de abandono, etc., se conecta emocionalmente con todas las experiencias anteriores de tu vida, otras, de las cuales se abre la heridas, y quedas inundado de dolor, y entonces la sanidad interior la tienes que enfrentar, hay que sacar y limpiar esa herida pasada, lo que quedo enquistado, y hacer una buena limpieza, sacando mucho dolor; tarde o temprano siempre nos vemos enfrentados a nuestro dolor emocional, y abocados a mirarlo, aceptarlo, y hasta volvernos amigos, para poder tener nuevos comienzos.
Y ante la mayor vulnerabilidad de tu vida, te sientes solo y abandonado, con una gran herida en el cuerpo y en el alma, y entonces encuentras una persona muy cerca de ti, que camina contigo, que no alcanzas a ver, porque está muy cerca, “eres tú mismo”, y aprendes a hacerte compañía, te miras con compasión, y decides ayudarte a ti mismo, y utilizar todos tus recursos, todo lo que sabes, toda tu experiencia, tu fortaleza, tu inteligencia, tu humanidad, todo para ayudarte a ti mismo y salir adelante. Y decides PERDONAR, perdonarte a ti mismo, a las personas que te han causado dolor, tanto del presente como del pasado, y así las liberar de estar en la cárcel de tu corazón.
Un camino para sanar, recuperarte y dejar de depender, es perdonar, es sacar esos intrusos que tengo en mi alma, esos recuerdos que me hacen daño, imaginar hablando y perdonando con cada protagonista de nuestra vida, te perdono, me dolió lo que me hiciste, no sé porque lo hiciste, tomo la decisión de liberarte de mi alma, vuela libre, y así puedo ser libre al fin.
El contenido de esta entrada del blog fue escrita y autorizada su publicación por la Dra. María Cecilia Castro Salgado, consultora aliada del Development Team de Nabi Consulting.